Mierda, ¿soy un escritor de ciencia ficción machista?

Como consumidor y escritor compulsivo de ciencia ficción no he podido evitar darme cuenta de varios hechos que suelen ocurrir con frecuencia en los libros y relatos de este tipo. Por un lado, suelen estar descompensados en cuanto a género, disponiendo casi siempre de personajes varones como protagonistas, siendo ellas nulas o casi invisibles, relegadas a papeles menores o circunstanciales.

Por otro, es muy improbable encontrarse personajes de un tono de piel diferente al caucásico. Y, además, cuando esto último ocurre, el no caucásico (especialmente si es alienígena) suele ser el malo. Y el héroe (un tío, por lo general fuerte o desequilibrado mentalmente) consigue vencerle.

Mierda, soy un escritor de ciencia ficción machista

Esto, claro, a rasgos generales. Y en alguna ocasión me he preguntado fugazmente por qué puñetas ocurre eso. ¿Por qué hay más tíos protas?

Por ahí, voces con más discordia en su interior que razón en la sesera lo achacan a una malvada conspiración varonil por mantener entre nuestros escritores más relevantes figuras masculinas. Es por ello que hay muchos artículos escritos únicamente para poner de manifiesto este supuesto hecho, con el que no estoy particularmente de acuerdo, y que solo crea tensión, rifirrafe y odio

Hoy te explico por qué pienso que la ciencia ficción orbita personas varones con una explicación diferente a la del machismo, que es más fácil y está socialmente admitida este siglo. Una explicación que, además, no requiere que odies a nadie al final del artículo. Salvo quizá a esos malvados Borgs…

La mayoría de lectores de ciencia ficción son varones

Si eres mujer y has entrado en este artículo, es posible que no te sientas a gusto con esta afirmación porque a ti sí que te gusta la ciencia ficción. Ya me gustaría a mí encontrarme más discusiones sobre por qué Lobezno puede con Superman por parte de mis amigas, pero esto rara vez ocurre. Como dice Carmen Pacheco en este artículo de recomendada lectura, «salvo en poquísimos casos, todas las conversaciones que he tenido sobre libros de ciencia ficción han sido con chicos y de ellos he obtenido siempre las mejores recomendaciones».

A diferencia de nuestros políticos, yo no deformaré la realidad en la que vivimos solo para sentirme mejor. Que los varones hayamos sumergido más que las mujeres en la ciencia ficción ha ocurrido desde hace tiempo, y no es algo nuevo. Si bien es cierto que hace décadas las mujeres tenían socialmente vetado este tipo de lecturas, ahora ya no hay muros a los gustos. Y si alguien no consume determinado tipo de contenido es, simplemente, porque no le da la gana.

Lo cierto es que la ciencia ficción (y hablo en términos generales) no solo no gusta a la mayoría de las mujeres, sino que gran parte de la humanidad sigue pensando que es un género poco útil, meramente entretenido, que de vez en cuando tiene alguna adaptación al cine merecedora de su tiempo. Sigue existiendo un desprecio generalizado por las «historias navecitas y los robots».

Por fortuna, ambas tendencias están cambiando, y la ciencia ficción va penetrando poco a poco en la sociedad. Lo sé, muy poco a poco. En breve volveré a este concepto, y al motivo por el que creo que la tendencia está cambiando.

La mayoría de escritores de ciencia ficción son varones

En 1971, Sam Lundwall profería la contundente (y estúpida) afirmación: «los roles sexuales en la ciencia-ficción son tan inalterables como el metal del casco de la nave espacial», en una aproximación por aquél momento moderna de la estupidez «la mujer, a la cocina». No deja de ser penoso que Lundwall, en su condición de escritor, no pudiese imaginar una nave espacial con un casco un poco más maleable.

La verdad es que la afirmación de Lundwall seguramente fuese refutada por algún otro escritor famoso, dado que en la década de los 70 la sociedad sueca era profundamente segregacionista (Lundwall es sueco, por cierto). Los hombres tenían un rango social y las mujeres otras. ¿Que una mujer quería trabajar como vendedora de seguros o un hombre ser modista? Pues nanai. Se sentía, pero cada uno tenía su puesto en la sociedad. Un puesto, por fortuna, que poco a poco vamos expandiendo por parte de ambos sexos hacia los tabúes absurdos de nuestros predecesores.

El caso es que la ciencia de aquél entonces, entre la que se encuentra la de Asimov, Heinlein o Pohl bebía de las experiencias de la realidad de ese momento de la historia. Dado que estos tres, y otros autores, fueron pioneros en la ciencia ficción, es normal (que no justo) que tengamos más escritores varones que mujeres.

Pero, ¿no había escritoras de ciencia ficción?

Pues lo cierto es que sí, y muy buenas. Es muy raro que nadie haya oído hablar de Shelley o Perkins Gilmar, dos escritoras de épocas diferentes con una maestría que dejaba a los grandes a la altura del betún. Pero eran menos número. Y, a día de hoy, eso sigue siendo un trsite hecho.

Los personajes varones de los escritores varones

Como escritor, lo más complicado para dar fuerza y realismo a mis relatos no es la creación de un universo, unas reglas sociales o gobiernos inventados. Lo más difícil es ponerme en el papel de personas con las que guardo algún tipo de diferencia. Por ejemplo, de género, inclinación sexual o religión.

¿Significa esto que no puedo escribir en primera persona un protagonista femenino, musulmán o bisexual? Pues no, pero me cuesta mucho más al consumir parte de mis recursos cerebrales destinados a la abstracción que requiere la invención que pretendo escribir. Vamos, que es más difícil.

Y es por eso que mis personajes femeninos, entre otros, son una minoría palpable en mis relatos. Eso no significa que esté siendo machista. Simplemente, me es más cómodo escribir desde una perspectiva más cercana a lo que soy, especialmente teniendo en cuenta que mi perfil de personaje ya es bastante extravagante y poco común en la realidad.

Supongo que lo mismo le ocurre a los escritores de ciencia ficción. Si el 80% de ellos (¡Cifra inventadísima, vete tú a saber el dato real!) son varones, es probable que un 80% de los personajes de ciencia ficción sean varones. O, en todo caso, un porcentaje alto.

Los cambios en la ciencia ficción. La ciencia ficción del futuro

Como una pescadilla que se muerde la cola, los pioneros en la ciencia ficción fueron en su mayoría varones en una sociedad machista, por lo que escribieron relegando a las mujeres a papeles menores (y en ocasiones ridículos o bobos). A raíz de esto, era muy improbable que las lectoras tomasen parte de una lectura tan absurda, con las que no se sentían ni remotamente identificadas. Y esto, por supuesto, no ayudaba a que decidiesen escribir ciencia ficción, dado que siempre es más fácil escribir sobre lo que se consume.

Este círculo vicioso va, poco a poco, desapareciendo, admitiendo dentro de los escritos de ciencia ficción moderna sociedades más progresistas, una tendencia a la equidad de sexos y un protagonismo a la par. De hecho, algunos de los best sellers de ciencia ficción más recientes ya cuentan con mujeres más reales y protagonistas, como son el caso de Los Juegos del Hambre o Divergente.

En estos dos últimos casos, muy aceptados por los más jóvenes entre los que (ay…) ya no me encuentro, las autoras Suzanne Collins y Veronica Roth colocan a protagonistas femeninas en sus libros, rompiendo el círculo vicioso. Y consiguiendo que los adolescentes lo vean normal.

Quizá dentro de 10, 20 o 50 años sea tan normal que a un varón le guste la ciencia ficción como que le guste a una mujer, algo que me haría profundamente feliz. Me encantará poder discutir con mis hipotéticas hijas o nietas sobre por qué Lobezno puede con Superman y que me respondan con la base científica de Sheldon Cooper, con referencias a una veintena de cómics.

Como a mí nunca me ha gustado que me llamen machista, seguiré en mi esfuerzo supremo por matar de manera equitativa a mis personajes varones, mujeres y robots; sin independencia de su inclinación sexual o tu preferencia por tuercas de sistemas no métricos; o del color de su piel y del factor de reflexión de su carcasa.

Asimismo, aconsejo que, antes de quejarnos por lo que debería ser y no es, y con lo que no estamos de acuerdo porque no es justo, nos planteemos si podemos hacer algo al respecto.

¿Quieres que más mujeres sean protagonistas de libros y relatos de ciencia ficción? No te quejes ni critiques a los escritores que no lo hacen posible, ¡escríbelos tú! 😀

Este ha sido un artículo de opinión. En concreto, sobre la mía. Pero me encantaría saber la tuya.

  • CrisMandarica

    Y no te olvides de la última de Star Wars, que ahora la prota es una chica, por eso de la igualdad de género. Me ha gustado mucho este artículo, no me gusta nada que la gente utilice la palabra «machismo» sin analizar bien la situación. Biquiños!

    • Cierto. La verdad es que podríamos poner bastantes ejemplos de los últimos años. Lo que suele ocurrir es el efecto «yo-yo». El siglo pasado pegábamos a las mujeres, de modo que este es coherente que se nos trate mal a los hombres que, por cierto, no estuvimos allí xD

      El siglo que viene abrazaremos a los emigrantes, pediremos perdón a los musulmanes por nuestro odio irracional y volveremos a derribar los muros que levantamos a lo largo de Europa.

      Vamos, que somos idiotas 😛

  • Wyneg S. Rhuntar

    Mi personaje principal es varón, pero su deuteragonista es mujer y no queda para nada eclipsada frente a él… De hecho, es el protagonista quién se apoya en ella para ser lo que es, son un sistema binario.

    • En efecto, Wyneg, eso suele ocurrir bastante en la literatura. Que el personaje «que no es el protagonista» tenga un significado casi más amplio de quien ocupa la mayoría de las páginas o la parte «más importante» de la acción.

      Me ha gustado mucho la palabra «deuteragonista», me la quedo 😛

      Gracias por comentar