Estar en paro significa trabajar el doble

Estar en paro significa trabajar el doble

Eso es, para mí, el no tener trabajo «principal». Trabajar duro para conseguir uno, trabajar duro para conseguir ingresos pasivos, trabajar duro para no quedarse obsoleto.

Desde hace algo más de una semana, estoy en paro. La ingeniería que me daba trabajo de lunes a viernes ya no lo hace. Y eso significa que desde hace algo más de una semana mis gastos diarios superan a mis ingresos. Esto, para mí y para cualquiera, establece un nivel de alerta importante. Una lucecita se te enciende en la cabeza y te dice «ponte a trabajar, pero ya».

La pereza y la desmotivación en el paro

En ocasiones ocurre con los parados (en especial si han sido parados de manera involuntaria) que acaban en casa viendo la tele en lugar de salir a la calle a comerse el mundo. Y es normal que esto ocurra: las oportunidades no llaman a tu puerta, es complicado conseguir trabajo, y después de un mes buscándolo comienza a ser una tortura. Es más fácil mirar la tele y esperar a que suene el teléfono.

Ansiedad, desmotivación, pesimismo, la sensación de fracaso, e incluso la depresión. Son puntos con los que un parado acostumbra a luchar día tras día desde que se levanta de la cama hasta que se acuesta.

La lucha contra la desmotivación del paro

Desde hacía bastante tiempo yo sabía que no iba a seguir en esa empresa. Quizá por eso cuando salí no se me cayeron las lágrimas ni me sentí triste por lo que había perdido. Más aún: tengo un finiquito más que aceptable, y entre eso y lo ahorrado no tendré problemas económicos en bastante tiempo. Yo me sentía aliviado de no volver a aquella oficina. Pero, ¿en qué ocupar tu tiempo cuando estás parado? Desde luego, en ver la tele no.

  1. Serás un experto en buscar empleo

Si estás en paro y no te conviertes en un experto de buscar empleo (ojo, no digo de encontrarlo) entonces estás perdiendo tu tiempo. Y te lo digo con toda sinceridad, si no te conoces al dedillo las webs -entre otras- LinkedIn, Infojobs o Job&Talent hay algo que estás haciendo mal.

Desde ahora, uno de tus trabajos será el de buscar empleo. Recomiendo hacerlo a lo largo de cuatro horas diarias. Cuatro horas diarias para buscar empleo son 120 horas mensuales. Sí, los sábados y domingos también se trabaja buscando trabajo. Teniendo en cuenta que dormimos ocho horas, que tres las perdemos en las comidas y que dos se ocupan con tareas ineludibles como ir a la compra, aún nos quedarán 15 horas diarias para trabajar en algo.

  1. Ve a la biblioteca a diario

Todos sabemos cómo acaba el quedarse en casa: cada vez se duerme más, cada vez se hace menos, y acaba uno viviendo en un carrusel de días que pasan cada vez más desmotivado, comiendo lo mismo y pensando en que los ahorros están empezando a desaparecer. Y, sobre todo, aquello de «¿Por qué me pasa esto a mí?».

Ir a una biblioteca, en especial ahora que empieza el frío, tiene multitud de ventajas. Para empezar, la calefacción y la luz corren por cuenta de otro, un ahorro importante si estás todo el día fuera. Ya no tienes excusa para quedarte en casa: si lo haces estarás derrochando tu dinero.

Además, acampar en una biblioteca te hará más productivo. Ten en cuenta que la gente que te rodea ha ido allí a trabajar, a estudiar, a buscar información: ellos están haciendo algo de provecho. Inmerso en un ambiente así, uno tiende también a ser provechoso con su tiempo.

Y, en este sentido, te será más fácil llevar un horario que se parezca más al trabajo del día a día. Yo he empezado este artículo a las 8:50h de un lunes en una biblioteca pública. Si me hubiese quedado en casa me habría levantado a las 10:00h o incluso más tarde, desmotivado y esperando que llegue la hora de comer.

Aquí, en la biblioteca, espero que me de tiempo a hacer todo lo que necesito hacer. Además salir a la calle me obliga a arreglarme, a prepararme el día antes, a tener una agenda, a tener la cabeza ordenada como si trabajare (porque trabajo, y más duro que cuando lo hacía por cuenta ajena).

  1. Busca proyectos monetizables en los que trabajar

Sé que cada vez que se habla de ingresos pasivos la gente acostumbra a poner los ojos en blanco y a decir «deja de venderme la moto», pero doy fe de que los ingresos pasivos, aunque poco -y esto es importante-, ayudan en el día a día. Como solo puedo hablar de mí mismo, os diré que actualmente me estoy sacando unos 1,66 euros diarios por dos libros que he sacado al mercado. Quizá para muchos esto es muy poco, pero hay que tener en cuenta que yo ya no tengo que hacer nada para que se vendan: lo hacen solitos.

Creedme, cuando a final de mes te llueven 50 euros «porque sí» uno se alegra mucho de haber empezado a trabajar antes y haber dedicado ese tiempo que tenía a trabajar para uno mismo en lugar de ver la tele.

Actualmente tengo un proyecto grande en marcha: estoy revisando un proyecto que saldrá dentro de poco en forma de libro, y gastaré unas 6 horas diarias en ello con la esperanza de no invertir más de 100 horas y conseguir 1 euro al día en el momento en que lo saque. Sí, evidentemente es un proyecto basado en el largo plazo.

  1. Entrena, o te volverás loco

No me refiero a machacarte a muerte en el gimnasio. De hecho, no deberías ir al gimnasio (consume dinero). Hablo de caminar una hora diaria ya que ahora tienes tiempo. ¿Recuerdas todas aquellas veces que dijiste que no hacías deporte porque no tenías tiempo a lo largo del día? Ahora no hay excusas.

Entrenar te ayudará a mantener los horarios, a tener una meta y objetivo, a no volverte loco y a encontrar trabajo. ¿Sabías que las personas más atractivas encuentran un mejor trabajo? No es coña, es cierto. Si tienes mejor apariencia física, tendrás mejores oportunidades de volver al mundo laboral.

Hablo a todo aquél que se encuentre en casa sentado a la bartola en el sofá: sal del sofá, busca una silla de oficina (en una biblioteca) y ponte a trabajar y a aprender algo que te apasione. Ya estás en paro, no tienes excusa.