He eliminado la aplicación de McDonalds de mi teléfono

No, no se trata de un ataque a McDonalds ni de un fallo de la aplicación. El hecho de que fuese lenta o altamente pirateable no ha tenido nada que ver en mi decisión de borrarla de mi vida.

Vida sana en cuerpo sano

adiós, mcdonalds

Debe ser la típica crisis de los 27 años, pero llevo tiempo preocupado seriamente por mi salud. Tranquilos, no me pasa nada grave. Bueno, en realidad, no me pasa nada malo a nivel médico, y quizá sea por eso por lo que he decidido dejar de meterme determinados productos en el cuerpo.

Por supuesto, mi familia piensa que una especie de secta de Internet me está absorbiendo las ganas de comer hamburguesas y pizzas pero, mamá, de verdad que no. Es solo que la salud que tengo quiero mantenerla todo el tiempo posible.

Los que me leáis de manera asidua en diferentes blogs sabréis que llevo meses sin subir a un ascensor o usar las escaleras mecánicas. A esto, se le sumó hace unas pocas semanas el hacer una hora de ejercicio cada dos días, mínimo. Sin importar dónde estuviese, como ocurre en las vacaciones.

Y, lo cierto, es que estoy alucinando con el cuerpo humano. En apenas cinco semanas mi condición física ha aumentado a límites que creía perdidos allá por los 16 años. Incluso he sido capaz de dejar del todo el café y la Coca-Cola y no dormirme por las esquinas, algo impensable hace tan solo cuatro meses.

De momento, lo que he descubierto –ojalá lo hubiese experimentado antes- es que controlando lo que ingieres y haciendo deporte, tu salud mejora una barbaridad en muy poco tiempo, y sigue mejorando después de eso. No, tranquilos, no os voy a vender ningún producto luego 😉

Adiós, McDonalds

Adiós, McDonalds. Y que conste que menciono esto porque la única aplicación en mi móvil relacionada con la comida era de esta compañía. Lo cierto es que no tengo nada en su contra. Ni en contra de Coca-Cola, ni en contra del café, los Risketos o cualquier otro sistema de comida que resulte manipulada en un grado tan alto antes de llegar a nuestra boca. Al menos, en lo que me sea posible, voy a evitar este tipo de productos.

Anoche cerré una maravillosa época de mi vida, despidiéndome con dos cervezas, una hamburguesa y un brownie. Hoy doy la bienvenida a los restaurantes basados en dietas sanas sin salsas, sin ingredientes industriales y sin refrescos. «Hola» a salir y comerse una ensalada y cenar lo suficiente como, para si hay que salir corriendo de manera literal, no pasar un mal trago.

Quizá esa fuese la frase crucial que me hizo abrir los ojos:

«Si después de comer no puedes correr 100 metros, algo has hecho mal»

Los 100 metros postcomida

Con el vencimiento de una vida pasada, nace una nueva disciplina olímpica basada en comer aquello que el cuerpo necesita. Ni más, ni menos. Y luego testarlo con una carrera.

No, no pienso salir corriendo cada vez que cene, pero empezaré paseando rápido durante media hora después de comer, e iré aumentando el ritmo para obligarme a mí mismo a ingerir solo lo necesario, lo que espero que suponga un cambio enorme en mi salud y en mi bolsillo 😉