Madura tus ideas 48 horas antes de hacer una estupidez

Si hay una estupidez moderna que prima sobre el resto de estupideces (y estas son muchas y en número creciente) es la absurda inmediatez con la que queremos resultados en la vida. Pero, claro, acostumbrados a un mundo en el que googlear algo tiene un 317.000 resultados en 0,40 segundos es comprensible que nuestra estupidez derive hacia alcances en el corto plazo.

Pero este es un modelo más bien estúpido capaz de hacernos tropezar muchas veces en piedras más o menos parecidas. De hecho, tropezamos día tras día en piedras iguales, a veces incluso varias veces. Nuestra impulsividad es un modo perfecto de perder dinero y tiempo, y la impulsividad aumenta (tal y como se muestra en el siguiente diagrama científico).

impulsividad

La impulsividad es una herramienta en gran medida funcional cuando luchas contra un dinosaurio, manejas una nave espacial a lo largo de un cañón estrecho o combates en un ring. Pero es muy poco efectiva en el día a día o cuando queremos contratar un fondo de pensiones. En especial, es una habilidad poco recomendable si quieres enfocar tus proyectos en el largo plazo, algo que siempre voy a recomendar

Esto no significa que debas parar una idea magnífica que acabas de tener, sino que debes ponerla en un periodo de cuarentena. Por ejemplo, un periodo de cuarentena de 48 horas. ¿Sabías que este blog empezó como una idea un jueves y terminó levantado al lunes siguiente? Eso es impulsividad, pero impulsividad amortiguada: no hice absolutamente nada hasta el sábado siguiente por la tarde, dejando un margen de 48 horas para valorar:

  1. Si lo necesito o no.
  2. Si me compensa, aunque lo necesite.
  3. Si voy a obtener más valor cuando lo adquiera.

Por supuesto, en esta fórmula intervienen factores de necesidad, compensación y valor del todo subjetivo. No puede haber una fórmula universal que parta de valores universales porque las circunstancias de cada uno son muy diferentes. Pero sí que existe una variable que suele ser aceptable, y es la cuarentena de las 48 horas en la que madura la idea.

A lo largo de esta cuarentena podremos meditar si esa idea fantástica sirve realmente para lo que queremos o si era una de esas ideas que podemos desechar. Cuando estamos acostumbrados a generar ideas de manera automática como si de una línea de montaje se tratase producimos mucha basura que no lleva a ningún sitio. Y, sin embargo, nos parece LA IDEA cuando se nos ilumina el cerebro.

Mi consejo será siempre el de pensar antes de actuar, y meditar si nos conviene actuar de una manera o de otra. Espero haberos ayudado con este artículo 😉