El cuento del universo para niños grandes

Vacío se sentía demasiado solo como para estar triste. Aburrido de que el tiempo no existiese, decidió, en un impulso repentino y único, crear la materia en un derredor de inexistencia, que expandió a Universo, rodándole en un abrazo que no llegó a tocarle nunca.

Vacío

Universo surgió, ardiendo en unas llamas que no pudieron darse, de un punto minúsculo en el centro exacto de Vacío. Observó la nada de la que estaba hecho su compañero, incapaz de percibirle como tal, completamente ausente al propósito que lo había traído. Se estiró hasta donde pudo, en busca de aquello que no consiguió encontrar y, disconforme, colapsó partes de sí mismo para crear a Estrella, y a otras como ella.

Universo

Estrella, y otras como ella, empezaron a palpitar en el interior de Universo, en los lugares donde este se había arrugado lo suficiente como para darles forma. Brillando con el combustible que Universo les había dado, iluminaban los alrededores solo para percibir el gran espacio vacío que las separaba a todas. Con una profunda sensación de soledad, algunas de ellas cerraban los ojos y se comprimían lo suficiente como para explotar.

Y, de aquel estallido, partes de Estrella en forma de nubes de polvo empezaron a rodearla y girar sobre ella. Las nubes de polvo empezaron a unirse entre sí, y Planeta dio lugar, girando sobre sí mismo y sobre la Estrella. Caliente al principio, pronto él y todos los demás compañeros quedaron helados. Podían verse en tanto que Estrella les iluminaba la cara, separados por distancias imposibles de salvar en miles de millones de años.

Planeta

Sobre Planeta, fuera de su alcance, giraba Luna; y él orbitaba a su vez a Estrella, quien trazaba curvas alrededor de otras como ella. Universo los observaba a todos dentro de sí, y Vacío contemplaba la visión desde fuera. Pero ninguno de ellos podía tocarse. Vacío se encontraba fuera, inexistente; Universo era demasiado grande; Estrella, Planeta y Luna se veían obligados a observarse girar.

Es estiraron y tensaron, tratando de alcanzarse durante todo el tiempo que pasó desde que lo intentaron. En un momento dado, mucho después, Luna abrazó a Planeta, haciéndose uno con él. Y este cayó sobre Estrella, quien a su vez empezó a acercarse a otras como ella. Mucho más tiempo  después, el resto de las que quedaban cayeron una junto a otra, hasta el que el Universo mismo las rodeó con una fina película en la que Vacío casi pudo entrar.

Con un último espasmo cósmico, Universo se cerró, dejando a Vacío solo, quien nunca llegó a existir del todo.

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