La función de eutanasia

Los moravecs ejecutan un suicidio en masa tras la negativa del Consejo General de los Planetas Unidos

 

Entre las máquinas no hubo una guerra civil. Horas después de que fuese obvio que no habría recursos para seguir con la misión de colonización en las condiciones actuales, cientos de millones de moravecs ejecutaron su última función y se dejaron morir.

Cartel «La función de eutanasia»

Me llamo Jack Kasper, soy reportero enviado a bordo de la colonia errante de «Discidium» para informar de manera periódica sobre la evolución de la colonia. Grabo estas palabras a fecha 2068.9.4, calendario terrícola, para hacer constar los hechos ocurridos ayer, 2068.9.3, en esta misma localización.

Actualmente, la Discidium se encuentra en la órbita baja del Sol, acelerando en un movimiento de asistencia gravitatoria que llevará a la estación al cinturón de Kuiper en menos de cinco años. Hasta ayer, esta nave era el receptáculo de la esperanza, de la voluntad y de la exploración espacial. Por desgracia, tras los actos que están ocurriendo actualmente en la Discidium con su tripulación, esta será sinónimo una vez más de la pasividad humana en la ayuda de una especie, y en la negativa por parte de los moravecs de empezar una guerra.

Ayer, el Consejo General de los Planetas Unidos denegó los cien transportes que llevarían tras esta nave las materias primas necesarias para comenzar catorce colonias estables en el cinturón de Kuiper, a treinta unidades astronómicas de nosotros. Estas materias, entre las que se incluían doce millones de toneladas de tierra para cultivo y setenta millones de toneladas de agua dulce, fueron denegadas ayer a las 12:34 en una reunión vinculante de los miembros.

Cinturón de Kuiper
Cinturón de Kuiper

La Discidium cuenta actualmente con unas reservas de una décima parte de esas cantidades, con las que ya crecen sus cultivos y plantas, y pueden ser atendidas las partes orgánicas de los cuerpos de los moravecs. No obstante, para un viaje tan largo y el establecimiento de una colonia para más de dos millones de seres vivos, estos habían solicitado ayuda a los Planetas Unidos con la esperanza de poder encontrar un hogar para ellos.

Recordemos que las presiones internacionales por el abandono de estos seres de las lunas de Marte y de las estaciones construidas por ellas mismas en Venus han llevado a esta especie a internarse más allá de los límites explorados del espacio. Ante estas presiones, los moravecs construyeron la Discidium, una nave civil de tipo Cilindro de O’Neill. Ante el acuerdo firmado en Tars Lee para la evacuación de los moravecs del Sistema Solar Interior, el Presidente en funciones del CGPU había autorizado el estudio del envío de tales reservas tras la partida de los moravecs.

Las necesidades de un moravec sin insignificantes comparadas con las de un humano medio. Este necesita unos 30 litros de agua al día, 2.500 calorías y 300 kWh mientras que un moravec tan solo consume un litro diario de agua y menos de 200 calorías. Con respecto a la energía, estos consumen 1.500 kWh de media, pero gracias a las centrales eléctricas nucleares a bordo de la Discidium no era necesario una fuente de energía adicional.

Tras la negativa del CGPU a la propuesta pactada con los representantes de los moravecs, estos han tomado la decisión de ejecutar un suicidio en masa. Ayer, la población de la Discidium era de 2.056.982 ciudadanos. Hoy, según las últimas cifras facilitadas por sus representantes, son menos de 50.000, y se espera que la cifra siga bajando.

Eutanasia de casi toda la población

Ante la imposibilidad de completar con éxito la colonización de los catorce puntos designados en Kuiper, los moravecs decidieron ayer de forma unánime la eutanasia para casi toda su especie, con tal de que esta pudiese sobrevivir. En esta votación participaron todos y cada uno de los miembros de esta nueva especie, y no hubo debate. La decisión, que leo textualmente, fue la de «conservar todos y cada uno de los especímenes terrestres, tanto vegetales como animales, así como las bibliotecas y arte generado en nuestros veintitrés años como especie, y el cese voluntario y con carácter inmediato del noventa y nueve por ciento de la población actual».

He sido testigo del apagado por parte de Klave II, exportavoz de las decisiones de los moravecs, cuyo cuerpo ha sido velado durante dos horas ante millones de habitantes de la Discidium, y puedo decir que los actos de esta especie no tienen precedentes.

Recordemos que el llamado informe «M» presentado ante la Cumbre de los Planetas Unidos el diciembre pasado despertó los celos humanos por la supervivencia de nuestra especie. En el informe se analizaba la posición de poder de los moravecs frente a los humanos, concluyendo que, de desearlo, nosotros no tendríamos ninguna oportunidad frente a ellos en una guerra por la supremacía. Ignorando este informe, los moravecs decidieron evitar una guerra, y ahora, ante la negativa del Consejo General de los Planetas Unidos por las materias pendientes, han elegido el suicidio en masa antes de empezar una guerra que abarcaría varias generaciones.

Los moravecs restantes conducirán la Discidium hasta el cinturón de Kuiper, donde tan solo se levantarán dos colonias en lugar de las catorce previstas. El viaje durará unos cinco años gracias a la maniobra de asistencia gravitatoria.

Una vez más, la conciencia, determinación y civismo de los moravecs frente a los intentos violentos por parte de los humanos de no compartir nuestro espacio con ellos nos hace plantearnos qué papel jugamos nosotros en la vida del universo.

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