Los juegos de Escher, prueba olímpica 2132

Capitulo 3. Los juegos de Escher, prueba olímpica 2132

El pasillo, de casi tres metros de altura por tres de ancho, se curvaba frente a Adrianna emulando las pistas sobre las que los skaters practicaban cerca de su casa. A diferencia de aquellos espacios, ella no se caía cuando avanzaba en línea recta por la rampa curvada, y la gravedad siempre tiraba de su cuerpo hacia el suelo. Al principio, cuando no has participado nunca en un torneo de este tipo, tu cabeza no puede asimilar el movimiento escheriano de las paredes y suelos a tu alrededor.

Cuando empiezas a jugar en espacios Reutersvärd-Escher y te enfrentas a un suelo cilíndrico como aquél, avanzas pensando en que tropezarás a cada paso. Sin embargo, cada paso te mantiene bien asido al suelo, cambiando tu tirón gravitatorio relativo con respecto a paredes y techos.

Ahora ella paseaba por el interior del túnel circular más preocupada por el sonido que por cualquier otra anomalía gravitatoria. Se imaginó a sí misma avanzando por la nave de la película plana 2001, Odisea en el espacio. Pero su pasillo no acababa donde empezaba. El túnel, de cientos de metros de largo, se curvaba en un cilindro de menos de diez metros de diámetro. Todo aquél metaedificio rompía las leyes de la física y confundía la mente. Reutersvärd habría estado orgulloso de esta obra de arte con armas.

Adrianna avanzó los primeros cien metros corriendo, sin llegar nunca al punto de partida, esperando que el túnel acabase en cualquier momento. Tanto si se giraba como si miraba hacia delante, tan solo veía los siguientes diez metros. Tras ellos, la curvatura del espacio la obligaba a agacharse para que el techo no tapase parte del suelo. Por supuesto, no lo hizo, necesitaba ahorrar todas las fuerzas posibles, y permaneció erguida.

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Esta página web está pensada para discutir o hablar sobre el relato “Los juegos de Escher, prueba olímpica 2132” del libro «Simulados. Cuando los programas tengan derechos». Si estás interesado en escribir tu opinión, adelante. Si te han pasado este enlace, quizá te interese leer el libro.

¿Y si pudiésemos jugar en un mundo donde la gravedad y los espacios cambiasen o no tuviesen que adaptarse a la realidad? Imagina unos juegos olímpicos en los que los participantes pudiesen luchar sin riesgo en un entorno fabricado exclusivamente para ellos.

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