Seco

Las personas necesitan personas, aunque sean enemigos. Si estás solo, estás vendido. Como el Seco, que está solo, y está vendido. Nadie le atiende salvo sí mismo, en las escasas situaciones en la que despierta del sueño que le otorga el alcohol.

Seco

Observo al Seco mientras paso por al lado suyo, y mis ojos se entristecen. Lo hacen cada vez que le ven. El Seco tiene muchos años, debe rozar los cincuenta, aunque no sabría decir si lo hace por arriba o por abajo. El tiempo, en él, parece detenido, y siempre ha parecido tener la misma edad que ahora. Pero, en su momento, el Seco fue un adulto, un adolescente y un niño. Y  antes de eso, el Seco fue un bebé con un nombre.

Dicen que ha estado solo toda su vida, desde pequeño. Que nadie ha cuidado de él y que, poco a poco, ha ido creciendo muerto. El Seco ha ido creciendo como los árboles sin agua. Torcido y débil, sin apoyos. Porque, si estás solo, estás vendido. Y si no que se lo digan al Seco.

No comprendo cómo alguien puede abandonar a su hijo. Quiero decir, si tienes un hijo es porque quieres tenerlo, ¿no? ¿Por qué ibas a abandonarlo a su suerte, sabiendo que no la tendrá sin ti? Comprendo, en parte, que no te veas preparado para la tarea que tú mismo te has encomendado, pero eso no te da el poder de abandonar a un pequeño.

Cuando tienes un hijo –sea buscado o no– has de entender que todo tu ser ha pasado a un papel secundario. Y que lo has elegido tú, de un modo u otro, aunque no estés de acuerdo. Tener un hijo es decirle al mundo que su vida y felicidad va por encima de la tuya. Abandonarlo demuestra el tipo de persona que eres.

Supongo que hay gente que tiene hijos porque se siente obligada en algún modo, o porque piensa que su vida no cambiará con el pequeño existiendo. Cree firmemente que todo permanecerá igual. Para siempre.

Veo a padres de hoy abandonar sus hijos a familiares por salir los fines de semana como si tuviesen cinco o seis años menos. Como si los pequeños no existieran. Día tras día, y no por motivos laborales, los veo deshacerse de los pequeños a manos de abuelos y tíos que los aceptan como debieran hacer ellos. Solo para ir al teatro o incluso para salir de vacaciones.

Porque, cuando tienes un hijo, ¿hay algo más importante que hacer que pasar tiempo a su lado y verle crecer? Captar cada segundo, y que se sienta arropado por tu presencia. Que no se sienta solo, como debió hacer el Seco durante toda su vida, dándose a beber.

Creo que los padres del Seco en realidad no querían tenerlo, y que por eso lo abandonaron. Porque si quieres a tu hijo, no lo dejas a su suerte. No lo descuidas como para dejar que se convierta en una persona sin nombre y un mote que danza por las calles de una ciudad bebiendo alcohol todo el día.

Pero está solo. El Seco está solo, y está vendido.

  • Gladys A. Lynn Velez

    Contenido social, y realidad diaria, es triste.

    • Marcos Martinez

      Muchas gracias, Gladys, por el comentario =)