Tendremos que cambiar cuando la Tierra nos lo pida

«Todos queremos cambios para la humanidad» El reportero levantaba el manuscrito de Adam delante de las cámaras, y lo leía en voz alta al tiempo que quien lo había escrito se rendía al poder de la anestesia. El respirador comenzó a actuar mientras él perdía la consciencia y las máquinas bailaban a su alrededor.

Tendremos que cambiar cuando la Tierra nos lo pida

La aguja perforó su fémur al tiempo que la gota de sangre se escurría y daba contra el suelo bañado de verde. El respirador subía y bajaba mientras el resto de máquinas trabajaban sobre su cuerpo, abriéndolo. Daniel reposaba boca abajo mientras dos cuchillas rajaban la piel sobre su espina dorsal y una decena más abrían otras zonas de su cuerpo.

«Todos queremos un mundo mejor en el que nuestros hijos vivan más cómodos que nosotros» La lluvia mojaba el palco sobre el que se había subido sin que nadie se atreviese a abandonar la plaza. Hacía una hora que el anuncio había sido emitido, y las personas se habían cansado de esperar en casa a que los cambios ocurriesen. «Que vivan a salvo en un mundo que les pertenezca de verdad»

Sobre la pequeña herida abierta en el fémur, un brazo mecánico insertó el primero de los doce sensores de ecolocalización que acabarían repartidos en diferentes puntos de su cuerpo. En la espalda, junto a la columna, una batería de elementos ovoides conformaban el sistema branquial de depuración de oxígeno, y se ramificaban abriéndose hacia los pulmones una vez colocadas en posición. Las agujas tatuaban el pigmento termocromático que mantendría el fuego alejado de su cuerpo en el futuro.

«Todos esperamos a que todo cambie, cuando la realidad no cambia si no la empujas. E incluso entonces, esta vuelve para pelear y plantar cara. Todos queremos dejar nuestra huella sin realizar los sacrificios necesarios»

El corazón bombeaba la sangre rápida, consciente de que algo ocurría sobre el cuerpo aun a pesar de que la consciencia de Adam estuviese completamente adormecida. Las máquinas trabajaban siempre en el rango de seguridad de pulsaciones. Cortando, cosiendo, tatuando, insertando. Tras media hora de intervención, el paciente había incrementado en un 30% su masa entre implantes y sensores.

Las pinzas sujetaban ahora la piel pasa cerrarla y sellarla una vez comprobados todos los sistemas. Entretanto, los implantes auditivos y de visión trabajaron sobre los órganos para incrementar la eficacia que la evolución no nos había otorgado.

«He perdido…» Simón, el hermano de Adam, hizo una pausa delante de la prensa mientras leía el escrito «He perdido a tres hijos y a una mujer en el último terremoto. Perdí a una hermana en el anterior. La Tierra nos pide a gritos que nos preparemos para lo siguiente, y lo único que hacemos es llorar nuestros muertos usando las mismas herramientas de antaño que no nos salvarán de la siguiente tragedia»

Las dos pilas nucleares en paralelo fueron insertadas  sobre sendos omóplatos para ser cerrados de inmediato. Las arcas vacías serían abiertas de nuevo en veinte años, tras el final de la vida útil de la primera de ellas.

Media hora después, Adam despertó tras una inyección interna del botiquín junto a su bazo, se levantó de la camilla y miró la pantalla que tenía junto a él. En ella, miles de personas le contemplaban a través de la pequeña cámara mientras él les observaba desde los ojos de su hermano. Ahora, su cuerpo podría usarse como herramienta ante casi todos los peligros modernos que presentaba esta nueva Tierra agónica.

«Nada va a cambiar mientras no cambiemos nosotros»