Seguro de muerte

Habían pasado casi doce horas, y Jean ya podía sentir cómo el aire de la habitación se hacía más y más débil. Cada vez que el pecho realizaba una inspiración era más complicado seguir llenando los pulmones. La concentración disminuía al mismo ritmo. Miró el reloj de la pared y se alegró de que solo […]