El mensajero no es importante

—Supongo que no nos preocupamos demasiado en todos aquellos factores que acompañan a los envíos postales, ¿verdad?—El capitán Karl bebió cerveza, manchándose el ligero bigote que trataba de convertirle en un muchacho imberbe. No podía tener más de veinticinco años, pero llevaba la insignia que lo destacaba como capitán con honores. Siguió hablando—. Los sobres, […]