Dios vuelve a estar furioso

Las figuras caían del cielo. Llevaban días haciéndolo, y la sensación era la de que el aguacero de formas pálidas no se detendría en ningún momento. Estas aparecían con un centelleo justo sobre la capa de nubes que no terminaban de descargar, y se cristalizaban en un girón de carne blanquecina con vetas oscuras. El […]